jueves, 31 de mayo de 2012



La ecografía confirmó todo. Al principio tenía mucho miedo de lo que podía ver u oir; honestamente, el riesgo de que algo estuviera mal era lo que más me preocupaba.
La enfermera mencionó mi nombre, me puse de pie y caminé hasta estar frente a ella. Me sonrió y me hizo pasar al box en donde haríamos el procedimiento. Encendieron la pantalla y esperé.
Al principio la imagen no era muy nítida, pero yo te vi de inmediato. Estabas ahí, en una pequeña bolsita que te protege, en posición de estar durmiendo plácidamente.
En ese momento entendí cuando dicen que “el mundo se detuvo” -si, perdón, sé que piensas que es cliché, pero es la única frase que realmente lo transmite-.
Estaba todo bien, y eso es lo único que importa.

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